Las monedas de Iscareote


Faltaban dos días para la pascua. Caifas presto el patio de su casa, llegaron los jefes de los sacerdotes, después arribaron aquella tarde también los ancianos y por ultimo Judas, el Iscareote. Supongo que todos tenían diferentes razones para arrestar al Maestro  –dice que es Hijo de Dios- decían unos, -hace milagros el día de reposo- decían otros. Me pregunto ¿cuál sería la razón principal de Judas para arrestar a Jesús? Ambición. Judas con su plan perfecto se convirtió en el centro de atención de aquella dichosa asamblea. Obscuro como su alma, y cegado por el soborno encontró la forma de entregar al Hijo de Dios en manos de aquellos hombres. -¿Cuánto me dan? – Pregunto Judas, -treinta monedas de plata- le contestaron los ancianos. Así es la ambición, -¿Cuanto quieres?- todo es acerca de tener. La carrera de la ambición no tiene fin, solo vacio. Judas pudo haber llegado a ser apóstol y/o padre de la iglesia, inclusive pudo haber llegado a ser un gran escritor inspirado de la Biblia, pero eligió el dinero, la traición y su historia cambio. No me cabe la menor duda que el amor al dinero pervierte. No digo que el dinero sea malo, pero si la obsesión por tenerlo. 1 Timoteo 6:10 Ver. RV 1960. El problema con la ambición desmedida es que destruye relaciones; la Madre Teresa de Calcuta dijo que el sufrimiento de unos puede ser provocado por la ambición de otros, mientras que Miguel de Cervantes decía que pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero. Porque la ambición finalmente destruye relaciones, sobre todo aquellas que están más cerca de nosotros. La ambición no respeta jerarquías, tampoco lazos de fraternidad. Entonces, si es tan mala, ¿Qué podemos hacer para evitarla?

Primero que nada debes evitar tratar de llenar vacíos emocionales con bienes materiales. Los vacíos emocionales suelen causar depresión, ansiedad o baja autoestima, y los bienes materiales no son medicina para estos problemas. Siempre que sales de “shopping” debes hacerte preguntas tales como : Porque lo quiero?, Realmente lo necesito?, Lo estoy haciendo porque quiero sentirme mejor?, Hay algún problema emocional que estoy tratando de evitar?, o realmente Esto me hace mejor persona?. Creo que una buena forma de identificar nuestros vacíos es cuando hacemos una pausa antes de consumir y nos hacemos las preguntas correctas. Identifica tus vacíos y luego trátalos de la forma más adecuada.

Otra forma de evitar caer en la ambición es ajustando tu sistema de valores morales en relación con los bienes materiales. Por ejemplo, penSar que el dinero es la fuente de felicidad es un serio error. El Rey Midas pensó que el oro le daba toda la felicidad que él necesitaba, sin embargo al ver que no podía disfrutar de la comida, de los animales, y de Zoe (su hija) empezó a llorar como un niño suplicándole a Dionisio que le quitara la maldicion del toque de oro. Desde luego que esta es una fábula, pero nos acerca a este principio que te comparto: la felicidad y la plenitud nacen a partir de la facultad que Dios te da para disfrutar de la vida. Eclesistes 5:9 dice -así mismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios-, y también dice en el capítulo 6:9 -el hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso.

Cambia tus valores acerca de las riquezas, establece buenos principios de abundancia y estarás evitando el problema de la ambición. Jugad Iscareote quizá tuvo la oportunidad de cambiar su historia aquella tarde, sin embargo no lo hizo, tomó sus monedas de plata y entregó al Maestro. Finalmente Judas murió en la soledad y Cristo resistió de los muertos, dándonos la oportunidad de tomar mejores desiciones día a día con respecto de la vida y de nuestros bienes materiales. Hoy podemos cambiar nuestra historia, la de nuestra familia, y la de nuestros seres queridos. Restemos ambición, y acerquémonos más a Jesicristo nuestro único y suficiente Salvador.

Miguel Cortez

macortez2016@gmail.com

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