El cielo no está en quiebra

Rostro sucio y casi sin recuerdos, la mente le fallaba y el hambre lo abrazaba a cada momento, como animal se arrastraba aquella noche buscando su refugio, y con el estómago vacío llenaba sus tristezas y recuerdos de una vida abundante. No sabía si era martes o jueves, los lunes le eran igual que un sábado, y las mañanas solo le traían más pena que esperanza. Abandonado por sus colegas, dejado al olvido y arrastrado por su cruel suerte; así era él, así lo vieron y así lo recordaron al menos por un tiempo. Nadie sabía que había sido de aquel hombre sabio, poderoso y adinerado. Algunos dicen que fue Dios quien lo castigó, otros dicen que fue su orgullo o quizá su tan marcada arrogancia. El rey Nabucodonosor, o lo que quedaba de él, ahora dormía bajo un árbol, a la intemperie, desprotegido y con frio.
Fracasar en los negocios no es nada bonito. A nadie le gusta ver su casa venirse abajo por una crisis. Pero estas cosas pasan, a veces nosotros las provocamos, a veces no. Pero lo que quiero decir es que a pesar de las caídas, de las perdidas y de los fracasos uno siempre puede volver a levantarse si se toma con la actitud correcta.

Cuando digo actitud me refiero a la reacción que tenemos frente a estas calamidades, y solo hay dos, la actitud negativa y la positiva. Si optas por la primera seguramente pensarás que todo está perdido, que no hay esperanza, sentirás pena y la vida te será más pesada. Tal vez buscarás a quien culpar; al banco, a tus empleados, a tu jefe, a tus clientes, a la crisis, a tu pareja, a tus hijos, a la vida, a Dios. Pero eso no cambia nada, tu realidad sigue siendo la misma, sigues en el mismo escenario y tus días siguen siendo nublados muy a pesar del cielo despejado. ¿Puede un hombre recobrar el ánimo, la esperanza y la fe luego de haber fracasado? ¿Puede encontrar la luz, el camino y la vitalidad para recuperar su vida, su familia, su trabajo y sus negocios? Pienso que sí. Nabucodonosor miro hacia al cielo y la esperanza regresó. El Dios del cielo le sonrió y aquel hombre se levantó. Cuando amaneció la desgracia lo abandono y finalmente se reincorporo. Daniel 4:1-37 Ver. RV 1960. La historia dice que todo le fue devuelto; su reino, su majestad, su grandeza y sobre todo su dignidad, porque así es como funciona, tú miras al cielo y todo cambia. 

La riqueza, la prosperidad, el éxito, la salud  y la abundancia vienen de arriba, donde está sentado Jesús, el Hijo de Dios. Ahí está la clave, que de Dios son todas las cosas y El tiene potestad para dar y también para quitar. Daniel 4:36-37 Ver. RV 1960. Por tal razón digo que una mirada hacia el cielo puede darle la vuelta a tus peores fracasos, puede devolverte tus perdidas y también darte un nuevo principio.

Por lo pronto hoy es viernes, y para el cielo da lo mismo si es lunes, ahí no hay horarios laborales de ocho horas, tampoco hay filas o llamadas en espera, y el hombre que lo ha perdido todo ahí lo recupera. El cielo no está en quiebra, y no todo está perdido.

Miguel Cortez 

2 comentarios sobre “El cielo no está en quiebra

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: