La Canica Amarilla

No eran los juegos del hambre, pero mis amigos y yo solíamos jugar a las canicas en las tardes cuando éramos niños. Recuerdo que una de mis canicas preferidas era una  de color amarilla con rayas rojas que un amigo me había regalado, simplemente era la mejor y no estaba dispuesto a perderla nunca. Sin embargo, cierto día le deje mis canicas a uno de mis amigos para que las repartiera en un uno de los juegos mientras yo iba a mi casa a recoger algunas cosas, pero cuando regrese me di cuenta que mi amigo había entregado mi canica amarilla por error y por lo tanto la perdimos para siempre.Los años pasan rápido, los juegos de las canicas quedaron muy atrás y a la mayoría de mis amigos no volví a ver, quizá algunos se casaron y otros se mudaron a otros lugares, pero lo que no quedo atrás fue esta sencilla historia que me deja grandes enseñanzas que te comparto a continuación.

Primero, que uno siempre es responsable de cuidar de sus bienes. Tal vez puedas dejar el cuidado de tus cosas a alguien más alguna vez, pero la responsabilidad de nuestros bienes siempre será nuestra. En eso consiste la mayordomía de la vida, que nosotros cuidamos todo lo que Dios nos da y que nos hacemos responsables sobre todo lo que poseemos. Cabe mencionar que nada vale con quejarse o culpar a otros de nuestras pérdidas o fracasos aún y cuando estos tengan cierta responsabilidad sobre el asunto. Para algunas personas el hecho de responsabilizar a otros es como huir de sus fracasos, sin embargo siempre ten en mente que hacerte responsable por tus perdidas te convierte en un adulto.

Segundo, que las personas deben estar siempre por encima de los bienes materiales. La familia, los amigos y cada persona en este mundo nunca debe ser  minimizada ante cualquier cosa material. Antoine de Saint-Exupéry dijo en su libro –El principito- que es triste olvidar a un amigo y volverse como los adultos que se interesan solo por los números. Por lo tanto, concluyo que poner a los bienes materiales por encima de las personas es un acto inmaduro y te convierte en un ser materialista.

Y tercero, que en la vida no siempre se puede recuperar todo lo perdido, pero que cada día que pasa siempre puedo hacer algo nuevo. No es mi intensión desvalorar nuestras pérdidas del pasado, pero personalmente creo que uno debe mirar hacia atrás solamente en caso de ser necesario y procurar mirar hacia el futuro con la esperanza de hacer cosas nuevas. 

Personalmente yo he perdido muchas cosas en la vida, algunas las he podido recuperar y otras no, sin embargo recuerdo que una vez leí lo siguiente: -no os acordéis de las cosas pasadas, ni traigas a la memoria las cosas antiguas; he aquí que yo hago cosa nueva- Isaías 43:18-19 Ver. RV 1960. Como veras, siempre hay cosas nuevas por hacer y proyectos nuevos por empezar.

Nunca recupere mi canica amarilla, de hecho nunca volví a jugar canicas y los años de la infancia se quedaron atrás en el patio de mis recuerdos, no obstante llegaron los nuevos tiempos y con ello aparecieron nuevos retos. Me di cuenta que la vida no se detiene y tampoco yo. Ahora pienso que estamos hechos para lograr más de lo que hemos alcanzado en el pasado, y que mientras tengamos vida Dios nos dará  nuevas historias por vivir, experiencias por recorrer y metas por alcanzar. 


Miguel Cortez

Macortez1@live.com

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