Entre filas, empujones y Papitas


Algunos niños corrían detrás de la pelota, las  niñas se reunían en las jardineras para escribir sobre cualquier cosa solo para distraerse. Los maestros descansaban de las clases y los salones  se quedaban vacíos al menos durante veinte minutos al día. Era la hora de romper el silencio y todos saltábamos al recreo, que merecido o no, era obligatorio. Pero el Wicho, Pepe y Rosita fueron la excepción, ya que fueron elegidos para administrar -voluntariamente- la cooperativa que ofrecía los refrescos, lonches y frituras en venta para aquel glorioso descanso. Así que, mientras todos enloquecían en los patios de la escuela, estos tres pequeños mosqueteros  -acompañados de una maestra- trabajaban duro para sacar adelante las operaciones financieras de la cooperativa de la escuela. Hace tanto tiempo que no se nada de aquellos chicos, sin embargo me han dejado buenos recuerdos y sobre todo mucho que aprender y comprender acerca de algunos principios sobre  mayordomía financiera, negocios y la vida misma. 
 El primero fue, que aprender a trabajar en equipo es esencial para alcanzar el éxito en algunos proyectos. Como decía mi hermano -si todos remamos para el mismo lado podemos hacernos invencibles-. Una sola persona no puede hacer todo el trabajo siempre. Compartir quehaceres, repartir las responsabilidades, escuchar ideas de otros, dar y recibir ayuda de los compañeros es parte del proceso de crecimiento. Henry Ford, Winton Churchil, Michael Jordan y hasta la Madre Teresa de Calcuta lo sabían, además Jesús también dijo que –todo reino dividido contra sí mismo no permanece, y que toda familia dividida contra si misma tampoco se mantiene en pie” Marcos 3:24-25 Ver. NVI. Así que, ya sea que hayas emprendido un negocio, o estés trabajando para mejorar tu vida financiera en el hogar, considera que el trabajar en equipo siempre deja grandes beneficios.

 El segundo principio que aprendí fue que la experiencia y el respaldo de otros pueden ser de gran utilidad para el avance de nuestros proyectos. Si la maestra no hubiera estado apoyando a mis amigos en la cooperativa otro gallo les hubiera cantado y aquello hubiera sido un verdadero caos. Sin embargo, la experiencia de otros siempre es de gran ayuda para mantener la calma en caso de crisis y sus consejos sabios se convierten en ciencia para m nuestros proyectos.  Así que, mientras que el conocimiento es poder, la experiencia lo aprovecha de mandara efectiva.

 Y tercero, que para triunfar hay que pagar el precio. Algunas veces vamos a tener que caminar esa milla extra y otras vamos a tener que dar un poco más del cien por ciento de tu esfuerzo. Eso significa que mientras otros están en el recreo tu tendrás que estar estudiando, o mientras otros están tomando agua de coco bajo una hermosa palmera en Vallarta, tu estarás trabajando detrás de una pala o sentado detrás de un escritorio lleno de papeles por ordenar. Quizás tengas que entrenar un poco más para ganar esa medalla o tengas que dejar de comer esas quesadillas increíbles para bajar de peso. El sacrificio es parte del éxito; sacrificas dinero, tiempo y tentaciones. Todo en la vida cuesta, y mientras no sea que sacrifiques el tiempo con tu familia y tu relación con Dios todo estará bien, al final habrá valido la pena, y serás un ganador. 

Por lo tanto, ya sea que vendas lonches, construyas casas o seas un profesional en alguna oficina, nunca olvides estos principios de vida y abundancia  que te comparto. Los aprendí en la escuela primaria, en el recreo y haciendo fila en la cooperativa, donde todos alguna vez hemos estado y donde todos de alguna manera u otra seguiremos estando; pagando recibos, haciendo trámites para iniciar un negocio, esperando una entrevista de trabajo, comprando acciones de inversión en el banco o tal vez inscribiéndote en la universidad. El punto es que estos principios son para todos, para todo y en todo. Y mientras la campana del recreo no suene, nosotros aquí seguiremos avanzando.

Miguel Cortez 

macortez1@live.com

2 comentarios sobre “Entre filas, empujones y Papitas

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  1. Me encanto!!
    Muy cierto!!
    Además me hiciste recordar mi tiempo del recreo y algunas veces si me tocaba vender en la cooperativa, me gustaba porque me regalaban un lonche, lo que llamamos los Regios de pan frances con mortadela y mayonesa. Ah! Que rico!
    Saludos Miguel…

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