El asunto de los lideres y la reina 


Por Miguel Cortez
La reina Anthía reconocía la urgente necesidad de un cambio en el liderazgo de su equipo de trabajo. Al pasar el tiempo, ella observaba que muchos en la ciudad de Hormiguea no tenían una idea clara sobre los principios y valores que la Ley les demandaba. Y aunque el padre de Anthía les había dejado un maravilloso legado de excelencia y honor, las hormigas por su parte lo minimizaban al no respetarlo, lo distorsionaban al interpretarlo y en muchos de lo casos lo desconocían casi en su totalidad por causa del mal liderazgo ejercido por sus llamados. Sin embargo, la reina Anthía era conocida por su gran carácter, y no tardo en llamar a toda la corte real, incluyendo a sus mas leales caballeros para que le acompañaran hasta El Valle de la Luz donde su padre -QPD-había librado la última de sus batallas, derrotando de una forma prodigiosa a los gigantes de antaño. Fue ahí, donde finalmente, Anthía abrió su diario y leyó los cuatro principios de oro que su padre le había enseñado y que todo líder en Hormiguea debía cumplir.
El primero decía: «nunca enseñes algo que tu no sabes o no entiendes; si tienes que hacerlo entonces deberás prepararte con tiempo y de la manera correcta». El padre de la reina sabia lo que decía, fue uno de los lideres mas grándes de su tiempo y ella había aprendido muy bien la lección de el; la reina sabía que cada líder de su reino tenía que estar bien preparado para dar una correcta explicación sobre la ley y sus valores más importantes. Como decía San Pedro «estar siempre preparados para responder a todo aquel que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes». 1 Pedro 3:15 NVI.

El segundo principio también decía que «Nunca esperes, o pidas algo que tu no estés dispuesto a dar o hacer». Claro! El ejemplo de uno mismo siempre va primero. Porque, ¿Cómo podría yo pedirle a alguien que sea humilde cuando yo no lo soy?¿Cómo podría yo pedirle a alguien que sea integro cuando yo no lo soy? y ¿Cómo podría yo esperar a que alguien sea generoso, comprometido y leal cuando yo no lo soy? Por lo cual, como lo dijo San Pablo a Tito «preséntate tú como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad… y palabra sana e irreprochable». Tito 2:7-8 Ver. RV 1960.

El tercer principio de liderazgo tenia que ver con el crecimiento, y vaya que se daba rápido en la ciudad; decía «Nunca midas el éxito por lo números, si lo haces podrías llenarte de orgullo al ver mucho, o bien podrías desanimarte por tener poco». Cuando el padre de Anthía reinó sobre Hormiguea, sabia que el crecimiento era el resultado de hacer las cosas bien, pero que no debería ser motivo de un orgullo insano; algunos lideres y capitanes de las colonias habían descuidado este principio; adoptaron ideas modernas sobre el crecimiento, se relajaron ante los valores supremos y minimizaron el conocimiento de la verdad única y divina que los había mantenido por generaciones. Entonces, el punto para Anthía era «crecer bien», lo cual significaba responsabilidad y madurez. Transformar a Hormiguea en una ciudad con carácter era su principal preocupación. 

Para entonces el consejero de confianza de la reina estaba conmocionado. Nunca había escuchado estos principios a pesar de contar con muchos años en su cargo. La corte estaba callada, muy en silencio y asintiendo con la cabeza daban razón a la reina sobre estos principios, prometieron llevarlos a la practica y poner las cosas en orden otra vez. Y una vez terminada la conferencia, la reina Anthía, como siempre ella muy mona con su vestido azul y negro caminó por la orilla Del Valle  mientras la seguían sus leales, recordó a su padre una vez mas mientras contemplaba el atardecer que lentamente se retiraba. Con su diario en la mano se le vio callada, pero decidida a no dejar un mal ejemplo en Hormiguea y muy dispuesta a poner en orden un liderazgo que cada vez se miraba más débil, deficiente y…sin chiste. 

Todos estaban listos para regresar a la ciudad, la reina Anthía por primera vez se había quitado su corona por unos momentos para ofrecer esta conferencia en privado. Mandaron traer a la luciérnaga, para que los guiara en la obscuridad a través del bosque y hacer de su regreso mas seguro. No obstante, uno de los capitanes del ejercito del árbol de Arsen pidió hablar con la reina, y con mucha reverencia le pregunto acerca del cuarto principio ya que la reina al parecer lo había omitido. Pero como la reina no era ninguna despistada, sonrió y lo felicito por su observación, y ya que intencionalmente había dejado el cuarto principio para el final, ella levanto su báculo de cristal y leyendo su diario dijo «El cuarto principio es muy simple, vuelve al primer principio, luego al segundo y finalmente al tercero; si no lo haces, entonces nunca digas que perteneces a nuestra gran ciudad de Hormiguea». Pareciera que lo dijera con gracia y buen humor, pero este principio era verdad y quería dejar en claro su buen liderazgo. Entonces finalmente todos regresaron a la gran ciudad y una gran cena les recibió luego de su visita a este hermoso Valle de La Luz. 

Miguel Cortez

macortez1@live.com

©copyright 2017 Miguel Cortez

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